VÍCTOR MELERO – Diseñador Gráfico

La violencia forma parte de nuestro día a día. Los seres vivos “jugamos” a matar desde el inicio de los tiempos. Los animales, por ejemplo, “juegan” a matar. ¿Cuántas veces hemos visto en los documentales cómo los cachorros de felinos salvajes juegan con las presas heridas que les dan sus padres antes de devorarlas? ¿Cuántas habremos visto animales de la misma especie usando la violencia para comprobar sus límites y demostrar quién es el más fuerte?

De acuerdo, el ser humano es el único animal del mundo capaz de razonar y tal vez por ello esta introducción no debería servir como ejemplo pero ¿de verdad nos hemos ganado ese mérito a lo largo de la historia?

la violencia vende y, lo queramos o no, es una parte indisociable de la humanidad

Por desgracia, la violencia forma parte de nuestra parte más primitiva y lleva millones de años en constante evolución. Por este motivo, todo el mundo entiende la violencia, es algo “universal” y es precisamente esta “universalidad” la que ha permitido a la industria de los videojuegos desarrollarse enormemente hasta el día de hoy.

Mirémoslo así: la violencia es quizá la manera más efectiva de alcanzar una recompensa a través de una acción. Si haces “A”, obtendrás “B”. ¿No reside en esta condición la gracia de cualquier videojuego? La diferencia es que algunos videojuegos, por temática, no necesitan recurrir a esa violencia, y otros, por evolución, sí.

Imaginemos que estamos jugando a un juego ambientado en la 1ª Guerra Mundial. ¿Tendría sentido no encontrarnos con algo de violencia? Perdería realismo y el público se sentiría engañado. En mi opinión, la violencia vende y, lo queramos o no, es una parte indisociable de la humanidad.

Del mismo modo que unas líneas más arriba hablaba de la evolución de la violencia desde los inicios de la humanidad, la tecnología, con una rapidez apabullante, ha evolucionado también. Hasta el punto de no distinguir entre realidad y ficción en algunas ocasiones.

Cuando aparecieron los primeros videojuegos, jamás se había visto algo similar. Con los años, la industria se ha dado cuenta del gran potencial que tiene entre manos, y los avances tecnológicos y el desarrollo a nivel gráfico han permitido cruzar límites que pocos años atrás parecían inalcanzables. El videojuego crea una fantasía de “poder” en el usuario incomparable a cualquier otro tipo de soporte; Permite recrear una forma de escapar de la realidad y fingir ser otra persona, ya sea un futbolista, un soldado de élite o un delincuente.

En un videojuego, tu eres el protagonista, decides tu destino y actúas en base a unos objetivos impuestos asociados a unas recompensas. La diferencia con la vida real es quizá que los actos que realizas no repercuten más allá de la pantalla. ¿O tal vez esta reflexión ya no sirva para los días que vivimos?

El debate es interminable y los puntos de vista pueden ser de todo tipo pero, a mi parecer, todo se acabará cuando el gran público asimile que los videojuegos son sólo una forma más de expresión y un producto de ocio, no necesariamente infantil.

Lo complicado es cuando se representa el ocio a través de la realidad. Puede que esta ilustración que he realizado os ayude a entender a lo que me refiero.

Ilustració_Post_Alicia_Violencia+videojuegos_baja

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