CARMEN JANÉ- Dice el tópico que a las mujeres no nos interesa la tecnología, y de hecho cuando los anunciantes elaboran el perfil de tecnólogo, éste siempre es hombre, urbano y joven. Las estadísticas, sin embargo, no revelan tantas diferencia entre cómo mujeres y hombres acceden al ordenador, internet o usan el móvil. ¿Está mal la estadística, quien elabora los perfiles parte de una base equivocada, o simplemente caemos en el tópico?

Un poco de todo. Las cifras arrojan matices. Hay menos mujeres que hombres que hayan accedido a Internet en los últimos tres meses (71,5% frente al 76,20%). Y, en el mismo periodo de tiempo, hay menos diferencia en el acceso a Internet entre mujeres y hombres (77,10% frente al 80,3%). Además, el 30,10% de las mujeres han comprado por Internet frente al 34% de internautas varones, según el INE con datos de 2015, considerando personas mayores de 18 años.

Como para aprender a ir en bicicleta, a muchas mujeres, sobre todo de más edad, les han contado aquello de que la tecnología y los ordenadores no eran para ellas. Les bastaba con poner la lavadora, que el vídeo era territorio masculino 🙂

En cuanto al teléfono, el 95,5% de las mujeres tiene móvil por el 95,4% de los hombres. El sorpasso definitivo se produjo en el 2014. Si vamos a la franja de los niños de entre 10 a 15 años, los chicos ganan en el uso de ordenador (95,30% por 94,90%) pero ellas van por delante en el uso de Internet (94,20% por 93%) y en el de móvil (69,80% por 64,40%).

Parece claro que la perspectiva cambia conforme baja la edad, y todos esos tópicos sobre que a las mujeres no nos interesa la tecnología chocan contra la imagen de una mujer que no se separa de su móvil y sus apps. ¿De verdad vamos a descuidar una parte tan importante del mercado?

Sinceramente, creo que falta un poco de perspectiva. Cuando los fabricantes de tecnología han pensado en mujeres, no han ido mucho más allá de un móvil rosa o una funda con brillantes. Y no es eso. Si preguntas a cualquier chica qué procesador tiene su móvil, fijo que no lo sabe. Pero no lo sabe porque no le interesa: lo que quiere es cómo usarlo y qué le puede aportar. Porque que Internet es parte de su vida, lo tiene claro.

Si Virginia Woolf tuviera que reescribir hoy Una habitación propia, no basaría la independencia femenina sólo en un cuarto y una renta mensual, sino que incluiría sin duda el espacio virtual: un móvil o un ordenador como instrumento para acceder a la vida virtual propia. A Facebook, a Instagram, a Twitter o a blogs.

Las mujeres nos hemos empoderado de la tecnología hace tiempo, y nos la hemos tomado en serio; tanto, que no la tratamos como un compendio de funciones o componentes, vamos más allá del móvil rosa y queremos valorar qué nos venden, para qué y por qué. La pregunta es si quienes diseñan la tecnología y la difunden han entendido que hay que centrarse en la utilidad y las funciones, o en el diseño, o en cómo mejorar la vida profesional y personal más que en componentes que no vienen al caso.


CARMEN JANÉ:

Carmen Jané, periodista, cofundadora de Gadwoman.com

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