El término App se define como una aplicación de software que se instala en dispositivos móviles para ayudar al usuario en una labor concreta, ya sea de carácter profesional, cotidiano o de ocio y entretenimiento. Aunque mi definición perfecta es: aplicación de software que hace que nos movamos menos; incluso podríamos aplicarla como sinónimo de vaguería porque está claro que la mayoría nos son útiles, pero al final nos cuesta distinguir qué es lo útil, qué nos ayuda y qué no.

No fue hasta 2008 que este término empezó a utilizarse para referirse a la tecnología móvil. Definitivamente lo que hizo que la tendencia iniciara el despegue fue el lanzamiento de App Store y de Android Market, las plataformas de descarga de las nombradas Apps. Os suenan, ¿no?

Si echamos la vista atrás y recordamos el slogan de Apple: “Hay una aplicación para todo”, hoy podemos afirmamos que Steve Jobs tenía toda la razón

Pero hablemos de lo que las aplicaciones han traído con ellas. El panel de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) calcula que un 21,8% de los internautas han abandonado el uso del teléfono fijo y un 36,9% llaman la mitad que antes. (Si con los SMS gratis ya no llamábamos, ¡cómo vamos a llamar ahora si podemos enviar una nota de voz!). A día de hoy, sólo llamamos si tenemos que hablar con los abuelos, con la teleoperadora (el día que tengan whatsapp explotan) o si tienes que llamar a emergencias cuando vas por la calle y ves un accidente.

Está claro que las Apps de mensajería instantánea han cambiado nuestra forma de comunicarnos: nos relacionamos a través de ellas, incluso para conocer gente nueva, y ya no llamamos y lo poco que lo hacemos es también a través de dichas aplicaciones. Nos hemos convertido en seres eminentemente impacientes. La comunicación P2P (People 2 People) ya no se entiende sin el uso de Apps desde que la mayoría de la sociedad se empezó a descargar WhatsApp, una aplicación que no es que sea práctica sino que se ha convertido en imprescindible.

Las aplicaciones aparecieron en principio para mejorar y hacer más práctica nuestra vida. Digo en principio porque en realidad la han cambiado por completo. El hecho de que haya aplicaciones para prácticamente todo lo que puede realizar un ser humano ha hecho que nos hayamos acomodado recurriendo a ellas. Son como nuestro pequeño robot que actúa con y para nosotros. Si echamos la vista atrás y recordamos el slogan de Apple “Hay una aplicación para todo”, no podemos sino concluir que Steve Jobs tenía toda la razón.

Hay aplicaciones para reservar un taxi, una cena en un restaurante o para comprar online. No sé vosotros, pero yo sigo yendo al súper en persona (por ahora). Lo más sorprendente es la aparición de aplicaciones como Cry Translator, (que nos permite traducir el llanto de nuestro bebé en lo que necesita) o RunPee (que nos solucionará el eterno problema de necesitar ir al lavabo en medio de una película ya que esta App nos explicará lo que ha sucedido en la película durante nuestra ausencia, ¡alucina!)

Tal vez terminemos todos como los personajes de la peli Infantil Wall·E, sin piernas por la falta de movimiento. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, así que por aquí vamos a darle al coco para una nueva App. Ah, y si se te ha ocurrido alguna, lánzate, no habrá mejor momento que ahora.

Andrea Rodríguez

Sobre Andrea Rodríguez

Andrea Rodríguez es Dodo en nuestro particular País de las Maravillas. Estudiante de Comunicación Audiovisual, a Andrea le gusta organizar Carreras Locas en los días de invierno. Todos hemos ganado, y todos tenemos que recibir un premio... En verano prefiere escuchar jingels de anuncios junto a un pato un loro y un aguilucho.

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