ROSA PUJOL-  Que las redes sociales han modificado cómo nos comunicamos e informamos es un hecho. Y que han transformado la forma de trabajar de los medios de comunicación y los periodistas, también. Pero lo que ya pocos se atreven a predecir es cómo va a evolucionar esta situación, o si la influencia de las redes sociales en el periodismo es buena o mala.

Sencillamente, tal como asegura Robert Hernández, profesor de periodismo en la Universidad de California del Sur “no es momento de juzgar si es bueno o malo estar en las redes sociales. La realidad es que hay que estar en ellas”. Pero no de cualquier manera; no se puede olvidar que se es periodista y que hay que poner las herramientas al servicio del objetivo de informar. Y que hay un valor fundamental que el periodista no puede perder nunca: la credibilidad.

Confío en las nuevas generaciones de periodistas, crecidos y educados en la era digital, para que sean capaces de colocar el derecho a la información veraz

La rapidez se impone a la veracidad, y la brevedad a la contextualización. Pero no todo lo que se escribe en una red social es cierto. Y es el trabajo del periodista confirmar la veracidad de esa información.

Al menos así lo consideran la mayoría de periodistas experimentados, de “los de antes de la era digital ”. En el libro “Queremos saber: cómo y por qué la crisis del periodismo nos afecta a todos”, el periodista de EFE Javier Martín asegura que, pese a todo, el buen periodismo “seguirá siendo propiedad de aquellos periodistas que prefieran formular preguntas incómodas a escribir el dictado, que indaguen en el origen, buceen en las causas y sepan leer entre líneas, sin importar el tipo de plataforma que se utilice”. Para Marc Bassets, “nunca ha sido tan necesario como ahora un periodista que ordene, contextualice e investigue la información”, mientras que Ramón Lobo cree que “el objetivo no es ser el primero en tuitear una banalidad, en publicar una mentira. El objetivo es contar la verdad, entenderla.” Y Javier Espinosa, de El Mundo, considera que las nuevas tecnologías “son una fuente infinita de documentación pero el periodismo se sigue haciendo en la calle, no buceando en internet”.

Sea como sea, el hecho es que los jóvenes ya no se informan como lo hacían sus padres. Con la era digital todo está cambiando muy deprisa y las redes sociales están asumiendo el papel de los medios de comunicación.

Los periódicos sobreviven como pueden, las televisiones mantienen audiencias por sus programas y series, y las radios… viven en continua reestructuración. Un panorama que nadie sabe cómo acabará, y que, entonando un mea culpa periodístico, los medios, especialmente la prensa escrita, no supieron prever en su momento.

Me temo que si los periodistas no sabemos controlar la situación, iremos a peor.

Confío en las nuevas generaciones de periodistas, crecidos y educados en la era digital, para que sean capaces de colocar el derecho a la información veraz, creíble y fiable en el mundo de las redes sociales. Que un simple titular no sustituya a toda la noticia. O que la publicidad de grupos o empresas no sea considerada noticia. Porque esto es información sesgada y manipulada que deja al usuario en una situación de indefensión y desprotección muy peligrosa. Lo debilita, lo deja sin defensa ante las grandes multinacionales, gobiernos y demás lobbies que sólo piensan en sus objetivos y no dudan en manipular lo que sea y a quien sea para conseguirlos.

“Las nuevas generaciones de periodistas deben liderar el cambio del periodismo analógico al digital

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