Hablaba hace poco con un amigo empresario y me contó que una consultoría especializada le estaba haciendo una auditoría SEO, y que uno de los resultados principales era la detección de, atención, 8.000 palabras clave. Ni más ni menos que 8.000. Y yo le pregunté: ¿no son demasiadas? Si además pretendes utilizarlas todas, que para eso son claves, y si aceptamos que su densidad en un texto no debería ser superior al 5%, estamos hablando de escribir, sin repetirnos, unas ¡160.000! palabras. El Código da Vinci de Dan Brown tiene menos de 140.000… y se repiten muchas.

La ortodoxia técnica del SEO debe integrarse como parte indisoluble de la creación del contenido y no como una disciplina diferenciada y, a menudo, contradictoria.

Así que le dije: creo que alguien te está tomando el pelo, y te cobra un euro por keyword, o aquí algo no encaja. No quiero decir con esto que no sea necesario hacer análisis técnicos de SEO, y utilizar las herramientas que proporciona Google para que le hagamos la vida más fácil  para indexar correctamente nuestro sitio web, pero sí que se ha de utilizar para eso, y no para forzar falsos posicionamientos que, además, el algoritmo de Google ya no tiene en cuenta.

¿Cuál es la clave del posicionamiento SEO desde mi punto de vista?

Sin dudarlo, el contenido. Y, en segundo lugar, la facilidad con la que se navega por tu sitio web, lo intuitivo que es llegar a donde queremos, en una palabra, su usabilidad. Es cierto que los factores técnicos son muy importantes, y una velocidad de carga rápida y un tratamiento correcto de los factores on y off page son necesarios para que Google interprete adecuadamente el tipo de contenido y la relevancia del sitio, pero lo que lo hará sobrevivir a largo plazo son el contenido y la usabilidad.

¿Por qué el contenido? Obvio: si el usuario llega a nuestro site y resulta que lo que encuentra allí no responde a lo que está buscando (y que, recordemos, es aquello por lo que nos posicionamos para que nos encontrara), se va y no vuelve. Rebota. Y cuanto más rápido cargue la página, antes rebotará. No podemos atraer navegantes con cantos de sirena que luego no se convierten en algo tangible y útil para ellos, porque no volverán, y ese tipo de tráfico de rebote nos perjudicará notablemente el posicionamiento a largo plazo.

Ahora vamos a dar por hecho que  realmente nuestro contenido es la bomba y es exactamente lo que buscan una barbaridad de usuarios en la red. Eso debería ser suficiente para generar un flujo constante y gigantesco de tráfico a nuestra web, con unas bajas tasas de rebote, ¿no?

Pues no. Si el usuario llega y se encuentra una página web complicada, en la que es difícil navegar, no está claro dónde están los contenidos relevantes, no es intuitivo bucear por sus contenidos, tardará más o menos pero, al final, desistirá y nos abandonará … y difícilmente volverá.

Nuestro sitio web tiene que estar hecho para el usuario, y no para nosotros. Lo que es obvio para nosotros, muy posiblemente no lo sea para él.

Al usuario hay que ponérselo fácil, no hay que hacerle pensar. Nuestro sitio web tiene que estar hecho para él, y no para nosotros. Lo que es obvio para nosotros, muy posiblemente no lo sea para él. Y por muy interesante que sea nuestro contenido, si no es fácil acceder al mismo, será como si fuera un mal contenido. El continente es muy importante. Y no estoy hablando de que tengamos un sitio web “superchulo”, sino de que sea verdaderamente amigable para la navegación y permita a los usuarios fluir a través de los contenidos.

No me malinterpretes, la ortodoxia técnica del SEO es muy importante para nuestro posicionamiento en la red, pero debe integrarse como parte indisoluble de la creación del contenido y no como una disciplina diferenciada y, a menudo, contradictoria. Y, sobre todo, mejoremos la usabilidad de nuestros sitios, son la verdadera clave para que nuestros magníficos contenidos resuenen y generen comunidades adictas a ellos. O al menos que los aprecien.

Humpty Dumpty

Sobre Alberto López

Mantiene el equilibrio con cuidado / Humpty observa sentado en su muro / puedes acercarte, no es tan duro / quizá le guste sentarse a tu lado. / Revisa las cifras, guarda el castillo / propone mejoras; en su insensatez / pretende ¡oh! mutar con su tozudez / en algodón su muro de ladrillo. / Deja el ladrillo, vuélvete digital / no te balancees en tu muralla / cuélate por todas las cerraduras. / Nunca temas cruzar el incierto umbral / presenta obstinada fiera batalla / Humpty aflojará tus ataduras.

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