ELEONOR ESTÉVEZ- Cada vez son más los gurús del Social Media que dan conferencias sobre cómo las marcas pueden llegar a sus potenciales clientes a través de las redes sociales, pero también son cada vez más los que se destapan como falsos expertos. Tan sólo hay que hacerles una pregunta específica sobre qué herramienta utilizan para monitorizar tal o cual dato, o si calculan la media de la tasa engagement teniendo en cuenta los fans o las impresiones, para saber que no son ellos los que se “remangan” día a día, peleándose con estadísticas, informes y seguidores. Pero normalmente son unos comunicadores y coaches estupendos y han hecho una labor de evangelización muy valiosa para el sector: todos los empresarios y directivos quieren estar en las redes sociales. El problema es que quieren estar en TODAS.

La elección de la red social en la que va a estar nuestra marca es fundamental. Una empresa que fabrica tornillos no va a triplicar sus ventas por tener una fan page, ni un obrador local va a conseguir más encargos promocionándose en LinkedIn. Mis villanos favoritos a veces olvidan resaltar que, como cualquier otra estrategia que repercute al negocio, lo primero es conocer nuestro propio producto o empresa:

  • ¿Cuál es mi verdadero objetivo? ¿Qué quiero vender? Es decir, ¿quiero vender tornillos o quiero “vender” que los míos son los más seguros del mercado? Quizá para vender más tornillos lo que necesito es que mi marca tenga notoriedad online y convertirme en un referente del sector “contando” la importancia de que un tornillo tenga una aleación innovadora o un número de hélices diferente.
  • Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿En qué se diferencia mi marca, producto o servicio de las demás? En muchas ocasiones nuestro producto es diferente, pero se nos olvida DECIR que lo es y la ventaja competitiva que supone. Debemos definir “los mensajes” que queremos trasladar
  • ¿Qué emociones quiero despertar? Fiabilidad, seguridad, garantía de calidad, precio más competitivo,… ¿A través de que tono y lenguaje?
  • ¿Cuál es nuestro público objetivo y en qué red social está? Si nuestra empresa es una distribuidora de mercancía debemos llegar a otros profesionales (al director de operaciones, transportes o tráfico), que no utilizan Facebook para buscar proveedores. En comunicación B2B son más eficientes las estrategias que incluyen tácticas en Linkedin, Twitter y Google+. En cambio, si nuestro negocio es B2C podemos llegar al consumidor final mediante Facebook o Twitter. Y si nuestro producto estrella es visual (decoración, moda, diseño web) encontraremos a nuestro público en Pinterest o Instagram.

Las respuestas a estas preguntas nos ayudarán no sólo a diseñar nuestra estrategia online sino también a dar coherencia a nuestro plan de comunicación y marketing integrado (on y offline). Tener perfiles “de más” puede que no reste eficacia a nuestra estrategia, pero conllevará el empleo de recursos (personas, tiempo y dinero) que quizá no tenemos: debemos priorizar y elegir aquellas redes sociales que nos permitan alcanzar mejores resultados con los recursos que disponemos, optimizando su eficiencia.

3 Comments

  • Victoria

    Cuánta razón! Descuidar los detalles más ‘sencillos’ es muy habitual en aficionados y marca una gran diferencia en los resultados. Qué tipo de criterio clasifica los negocios en B2B o B2C? Como aficionada que soy, desconozco totalmente esta terminología. Muchas gracias!

  • Eleonor Estévez

    Cuidar el detalle es importante, aunque en este caso lo que queremos resaltar es que las acciones en redes sociales deben formar parte de un plan estratégico más amplio del negocio.

    B2C (Business-to-consumer) son aquellos negocios cuyo cliente final es una persona, un consumidor que compra un bien o un servicio; mientras que la actividad de un negocio B2B (Business-to-business) está basada en las relaciones comerciales que realiza con otras empresas o instituciones. Por ejemplo, un distribuidor de vinos que surte a una cadena de restaurantes o un fabricante de maquinaria pesada que vende sus productos a una constructora o a un ayuntamiento.

    A la hora de lanzar una acción en redes sociales, igual que en cualquier otro canal, debemos pensar ¿a quién queremos llegar? El joven que busca felicidad en un refresco no utiliza las mismas redes sociales ni lenguaje que un director de ventas de una multinacional. ¡Gracias a ti por tu comentario Victoria! Esperamos haber aclarado tu duda

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