Denis Pereta

Hace un par de semanas, tuve una conversación con una persona responsable de comunicación en un pequeño ayuntamiento y me quedé bastante sorprendido de la visión que tenía de las agencias. A su juicio, ante los presupuestos “exagerados” que le habían enviado agencias de comunicación audiovisual o de marketing online, se veía perfectamente capaz de montar un vídeo o maquetar/programar una Web. Insistía que podía aprender sin ningún problema y que hoy en día, gracias a las NTIC (Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación), con esfuerzo y organización se puede lograr muchas cosas.

¿Es el motor de nuestra economía la transmisión del conocimiento gracias a las NTIC? Rotundamente sí al 100%, pero discrepo de la visión que se tiene en muchos casos de las agencias. Como profesional de la comunicación, he tenido el placer de ejercer mi oficio en entornos tan variados como empresas, agencias y también en instituciones públicas, así que mi experiencia me avala para ponerme en su sitio, pero también para saber cómo funciona una agencia en su día a día.

Lo que da buenos resultados es que cada uno se dedique a aquello que tenga conocimientos conseguidos a base de años, formación y experiencia

Sé que a veces existe la percepción de que las agencias son lugares donde predomina un ambiente muy liberal, con un cierto aire de soberbia creativa. No esconderé que me gustaría que cada día hubiera fiestón y barbacoas pero, por suerte para mi salud, no es así. Quien monta su agencia o trabaja en ella, lo hace sabiendo lo difícil que le será el día a día. Estamos en un sector que es terreno abonado para la opinión: todo el mundo es capaz de opinar sobre un titular o un texto, cuando la formación y la experiencia nos avalan para ser capaces de llegar a ciertas conclusiones. Nosotros, no aconsejamos a nuestros clientes cómo fabricar su producto o cuál es el mejor diseño. Además, por alguna extraña razón (supongo que herencia de la publicidad) parece ser que siempre cobramos demasiado.

Los hechos demuestran que la construcción de valores, mensajes y logros son fruto del resultado de una suma de profesionales que se dedican cada uno a lo suyo. Es importante ser flexible y adaptarse, pero lo que da buenos resultados es que cada uno se dedique a su área de especialización y en aquello que tenga conocimientos conseguidos a base de años, formación y experiencia: concebir conceptos, redactar, diseñar, maquetar, imaginar estrategias… ¿acaso el Barça podría salir al campo con Messi de portero y acabar el partido sin haber encajado ni un gol? Por muy grande que me pueda parecer el astro argentino, creo que no.

Es imprescindible por parte del sector de la comunicación hacer pedagogía de la profesión y así disminuir la desconfianza que pueda existir por parte de los potenciales clientes. Y es también primordial fomentar las buenas prácticas que eleven el sector a la categoría que se merece. Cuando hay un problema, ¿no se organiza un gabinete de crisis donde la agencia juega una parte fundamental? Pues ese mismo rol existe a la hora de definir los mensajes y las estrategias. Porque ya lo dice el refrán: zapatero a tus zapatos.

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