Dicen que el mejor sitio para esconder un cadáver es la segunda página de Google. Quizá exageran, pero no les falta razón. Si tu empresa no aparece en el mapa, si no estás en la primera página, tienes un problema: es difícil que te vean.

En mi última etapa profesional me he dedicado a hacer análisis y diagnósticos de situación de pequeñas empresas, con facturaciones que oscilaban entre algo menos de 1M€ y algo más de 6M€ y, con las diferencias lógicas de tamaño y sector, casi todas mostraban un patrón común: falta de control del resultado, organización ineficiente, y escasa (por inexistente) visión estratégica. Y tenían también un rasgo común: poca visibilidad.

Comunicar exige esfuerzo, dedicación e interés. Pero piensa en el retorno de la notoriedad, de que tus clientes potenciales sepan quién eres y qué puedes hacer por ellos.

La mayoría mantenían una cartera menguante de clientes tradicionales, pero la renovación era lenta y casual, sucedía sin control ni intencionalidad. Al final, la conclusión sobre su política comercial era: “no vendemos, nos compran”. Ciertamente, podemos ser buenos en algo, incluso los mejores, pero si no lo sabe nadie, no nos vale para nada. No solo hay que serlo, hay que comunicarlo.

Si eres una pequeña empresa, quizá pienses que para que te conozcan has de publicar anuncios en prensa, radio y TV, y eso es caro. Tienes razón, barato no es, pero te equivocas, para que te conozcan no es necesario que compres publicidad. Lo que necesitas es comunicar, ser capaz de establecer una conexión entre lo que tú sabes hacer y lo que tus clientes potenciales buscan, y conseguir que esa conexión sea duradera.

Esta tarea no es sencilla, poner a tu empresa en el mapa no es fácil, tienes que esforzarte en conocerte, saber cuál es tu negocio, establecer tus objetivos estratégicos, comerciales, y a partir de ahí definir quién quieres que te conozca y cómo quieres que te conozcan. Tienes que crear tu mensaje, y comunicarlo eficientemente. Para que te conozcan debes conocerte, y luego hacerte visible, publicarte, darte a conocer.

Podemos ser buenos en algo, incluso los mejores, pero si no lo sabe nadie, no nos vale para nada. No solo hay que serlo, hay que comunicarlo.

Por eso Google se ha convertido en la referencia de la notoriedad de una empresa. Salir de la segunda página implica muchas más cosas que contratar a alguien para que posicione tu web. Implica tener una estrategia detrás.

Por eso no seas tímido, comunica. Las relaciones públicas no son algo que solo pueden hacer las grandes empresas, las empresas pequeñas pueden y deben hacerlo. Los clientes no van a saber quién eres si estás callado y no te relacionas. Tienes que socializarte, hacerte visible. Y tienes que conseguir que tus relaciones sean consistentes, fiables, tus clientes deben confiar en lo que sabes hacer.

Y no, comunicar no es gratis. Exige esfuerzo, dedicación e interés. Pero piensa en el retorno de la notoriedad, de que tus clientes potenciales sepan quién eres y qué puedes hacer por ellos. Piensa en el salto que supone dejar de esperar a que nos compren a ser capaz de atraer a los compradores. Piensa en el impacto en tu cuenta de resultados. Piensa … y comunica.

Humpty Dumpty

Sobre Alberto López

Mantiene el equilibrio con cuidado / Humpty observa sentado en su muro / puedes acercarte, no es tan duro / quizá le guste sentarse a tu lado. / Revisa las cifras, guarda el castillo / propone mejoras; en su insensatez / pretende ¡oh! mutar con su tozudez / en algodón su muro de ladrillo. / Deja el ladrillo, vuélvete digital / no te balancees en tu muralla / cuélate por todas las cerraduras. / Nunca temas cruzar el incierto umbral / presenta obstinada fiera batalla / Humpty aflojará tus ataduras.

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